Todas las emociones llegaron en el complemento. Cristian Chávez había puesto en ventaja a Godoy Cruz, enseguida empató la visita con un gol en contra del uruguayo Jorge Curbelo, y cinco minutos después Leandro Desábato, con un toque corto, puso el 2 a 1 que aseguró nuevamente la punta para el equipo albirrojo, sitial que comparte con Newell's.
Igualmente no fue una buena actuación del pincha ni mucho menos. Fue superado por largos 70 minutos pero, tocado en su amor propio, sacó de adentro toda su rebeldía y, con dos pelotas detenidas le dio un vuelco rotundo al partido en el Malvinas Argentinas.
El local terminó con nueve jugadores porque en el cierre el árbitro Sergio Pezzotta expulsó a Leonardo Sigali y Carlos Valencia.
Estudiantes la sacó barata en el primer tiempo. Lejos de su nivel, peleado con la pelota, con muchos problemas incluso para contener al local en el medio, el equipo de Sabella terminó redondeando unos primeros 45 minutos que estuvieron totalmente reñidos con sus posibilidades individuales y colectivas.
Enfrente, el conjunto mendocino fue el que propuso más, el que se desplegó mejor en ataque y el que dispuso de las mejores posibilidades para abrir el marcador, pero careció de contundencia.
Un remate del colombiano Valencia, que atajó bien Albil. Un tiro cruzado de Rojas entrando por izquierda, que se fue cerca del palo izquierdo. Y un contragolpe que encabezaron Chávez y Vera y que definió éste último con remate recto que contuvo el golero albirrojo, fue lo más peligroso que propuso Godoy Cruz.
La visita, con Verón ausente y con Salgueiro en el banco (Sabella prefirió arrancar con Maxi Núñez), solo llegó con cierta peligrosidad a los 26' cuando el uruguayo Díaz metió un centro envenenado al área rompiendo por izquierda, que Boselli no pudo empujar entrando por el medio. Y en el cierre, con un par de jugadas detenidas, pudo pisar el área de enfrente.
Las imprecisiones fueron una constante en la visita. Es cierto que Pérez y Desábato, ambos con esguinces de tobillo derecho, jugaron casi desde el comienzo condicionados, y todo el peso en cuanto a quite y juego lo cargó sobre sus hombros Braña, ya que Benítez y Carrusca, al menos en ese arranque, estuvieron ausentes con aviso.
En cantidad de situaciones, Godoy Cruz marcó diferencias, aprovechando el descontrol y el desorden que flotó en los platenses cuando se adelantaban. Y usufructuando los espacios pudo desplegarse, y por intentar frenar ese arranque, Díaz, Desábato y Benítez, en ese orden, por infracciones, fueron amonestados.
Tan flojo resultó el trabajo en general de Estudiantes que no bien el árbitro Pezzotta pitó el final, el técnico Sabella partió raudamente hacia los camarines con un montón de cosas para decirle a sus jugadores.
Salgueiro por Fernández fue el cambio para el arranque del complemento. Pérez, disminuido físicamente, fue de lateral y Núñez se paró como volante por derecha. Y como la presión del "bodeguero" se intensificó y encontraba la posibilidad de desbordar sobre ese sector, a Sabella no le quedó otra que mandar allí a Sánchez por el mendocino Pérez.
Los reflejos y la seguridad que destiló Albil lo mantuvo a Estudiantes en partido, porque su arquero tapó tres pelotas de gol a Chavez, en dos oportunidades, y a Valencia, y en otra oportunidad, como a los 3', el tiro cruzado de Rojas se fue rozando el palo izquierdo.
Pero tanto fue el "Tomba" que pudo desnivelar. A los 28' Jara desbordó por derecha y metió un centro al área chica para que Chávez, con toque corto de zurda, moviera el marcador.
Golpeado, y cuando era superado futbolísticamente, y cuando todavía no se había podido acomodar, y cargando sobre sus espaldas un primer tiempo para el olvido, afloró el oficio del campeón de América.
El arquero Ibáñez no pudo contener un cabezazo de Desábato y mandó la pelota al córner. Ese córner, a los 32', lo ejecutó Benítez desde la izquierda y Curbelo, anticipándose al Chavo, metió un cabezazo como si fuera el mejor de los delanteros y clavó en el ángulo superior izquierdo de su compañero Ibáñez.
No había terminado de festejar el local cuando Estudiantes ya le había empatado. Y cinco minutos después, tras un tiro libre de Carrusca desde la izquierda, alcanzó a peinarla Núñez, el balón derivó hacia la derecha en donde el ayer capitán albirrojo, con toque de derecha, selló el triunfo y le aseguró otra vez la punta a un equipo increíble.
Estudiantes dio vuelta un partido que parecía partido. Su tremendo oficio le permitió dar vuelta un partido que, si lo hubiera perdido, por su trámite, nadie hubiera puesto en duda su legitimidad. Pero frente a tamaño equipo, nadie pueda cantar victoria antes de la gloria.

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