No encontró el gol y ahora la tendrá que pelear en Brasil. Toda la emoción se trasladó para el próximo miércoles

No encontraron el gol en el Estadio Ciudad de La Plata. Ni Estudiantes, que llegó más y mejor, ni Cruzeiro, que levantó en la parte final. El empate en cero dejó entonces abierta la gran final de la Copa Libertadores hasta el próximo miércoles, cuando vuelvan a encontrarse, en Belo Horizonte, en un duelo que por lo mostrado anoche se presenta con pronóstico reservado. Ninguno de los dos pudo imponer condiciones en el encuentro de ida. El Pincha atacó más en el primer tiempo y lo tuvo en el arranque del complemento. Pero los brasileños se mostraron fuertes en defensa y en el último cuarto de hora casi se quedaron con todo.

LLEGO, PERO LE FALTO

Cuatro veces llegó a fondo el Pincha a lo largo del primer tiempo. Un tiro libre de Verón que el arquero sacó por arriba, una entrada de Enzo Pérez que Fabio levantó con un manotazo, una corrida de Gastón Fernández que no encontró el hueco para definir y otro pelotazo de la Brujita desde afuera del área que el golero capturó en el ángulo.

Lo suficiente como para justificar una diferencia, porque Cruzeiro no pudo desarrollar jugadas en ataque. Por lo general se mostró ordenado en el fondo el conjunto brasileño, que incluso llegó a manejar la pelota en la zona media. Pero asustar a Andújar, jamás. Amenazó un par de veces con remates largos, que siempre se quedaron en el camino.

Al equipo que dirige Sabella le costó manejar el juego, porque debió presionar adelante y a la vez cuidarse del contragolpe de un equipo que, por esa vía, definió más de una vez. Pero no desesperó, y con paciencia, esperando disponer de alguna jugada con pelota parada, eso que practicó en la previa sabiendo que enfrentaba a una defensa que no brinda garantías en este sentido, esperó el mejor momento para atacar.

No levantaron vuelo los centros de Benítez, pero logró filtrar pases en profundidad para las corridas de Pérez por la derecha y Gastón Fernández por la otra punta. La defensa de los visitantes no se mostró firme por afuera, y con esas jugadas Estudiantes terminó dejando una mejor imagen durante una primera etapa muy cortada por faltas que interrumpieron muchísimo el juego.

Un detalle este, el de las faltas, que pintó las características de un encuentro en el que los dos, antes que nada, y atentos a los antecedentes, se cuidaron de mantener el arco propio en cero. Con objetivos por demás claros: Cruzeiro tapando a Verón, Estudiantes cuidándose de la dupla Kleber-Wellington Paulista.

CRECIO EL ARQUERO

Si la actuación de Fabio había sido importante en los primeros 45 minutos, qué decir de las dos pelotas que tapó ni bien comenzado el segundo tiempo. Primero a Boselli, que le llegó volcado por izquierda. En la siguiente a Desábato, que conectó de cabeza un córner lanzado por Benítez desde la izquierda. Un pase en profundidad y una jugada con pelota parada, igual que las anteriores.

Salió con todo el conjunto albirrojo, pero atención que Cruzeiro apuró más que antes cuando pasó la mitad del terreno. Y a los 6 minutos, con una típica jugada de laboratorio, desacomodó a la defensa que terminó sufriendo con un centro lanzado desde la derecha para la entrada de Wellington Paulista, que no pudo resolver porque Desábato lo movió justo.

Pintaba para un tramo final de arco a arco, pero no. Otra vez el juego se empezó a interrumpir, sobre todo por faltas del conjunto brasileño. Algunas graves, como una de Ramires a Verón, que abrió su pómulo izquierdo. Y así, con más corazón de buen juego, Estudiantes trasladó el juego a cabo de Cruzeiro, que aguantó como pudo y salió con pelotazos largos.

Increíble el gol que se perdió Kleber a los 34 minutos, después de un manotazo de Andújar para frenar una pelota cruzada desde la izquierda. Y otro tanto la situación que dejó pasar Wellington Paulista a los 38. Estudiantes quedó por un momento contra las cuerdas, a pesar de la última corrida de Salgueiro, con el final a la vista, que terminó con la pelota saliendo junto a un palo.