Hubo un tiempo para cada uno. Los goles llegaron de cabeza con pelotas detenidas y, a la luz de lo que expuso uno y otro, el empate de anoche en el Estadio Ciudad de La Plata se antojó como justo.
Sabella se preocupó mucho por el quedo que experimentó su equipo en el complemento y por cómo se le había venido a las barbas el conjunto de Parque Patricios, y buscó otras alternativas en el banco más para sostener la ventaja que para intentar otra cosa.
Entonces, sacó a los delanteros (Calderón pidió su relevo, es cierto) y puso volantes, pero el equipo de Cappa, que juega muy bien al fútbol y que en eso de manejar la pelota es admirable, lo presionó de tal manera, tanto fue hacia el área albirroja que, al final, consiguió la igualdad.
Estudiantes, así y todo, con el último aliento, y con lo poco que le quedaba de resistencia en sus piernas, casi lo gana en el final, con una corajeada de Verón que no pudo resolver Maxi Núñez entrando por derecha, y con una llegada tarde de Iberbia por el medio para conectar de cabeza un centro que había mandado Sánchez Prette desde la derecha.
Se sabe, pensando en la topada del próximo jueves ante Libertad, en Luque, y porque hay jugadores con lesiones, el técnico Sabella reservó a varios titulares (Fernández, Desábato, Ré, Boselli, Braña, Benítez y Enzo Pérez) y puso en cancha un mix, claro que con Verón.
Y ese mix incluyó a jugadores que venían de realizar un gran esfuerzo 72 horas atrás ante los paraguayos, y otros que no han tenido continuidad y que, sin duda, sintieron también eso.
Igualmente con mucha actitud y mucha presión en el medio, y cuando pudo controlar los movimientos de Bolatti, Pastore y Defederico, marcó diferencias en el juego, pese a que no podía agredir mucho en ofensiva ya que Calderón bajaba para pivotear y Salgueiro también estaba atento para dar una mano en la marca.
Así y todo el partido se hizo de ida y vuelta, con mucho merodeo por las áreas aunque con pocas acciones de riesgo claro, hasta que Verón, desde la derecha, ejecutó un tiro libre con mucha "rosca", fue una especie de centro-asistencia para que Cellay, con un cabezazo violento incrustara la pelota arriba, contra el palo izquierdo, inatajable para el arquero Monzón.
En ese primer tiempo, insistimos, Estudiantes lo presionó a Huracán, no lo dejó pensar ni resolver, ganó muchas pelotas divididas, también la mayoría de los rebotes, lo atacó bien por los laterales y con un gol de cabeza de un ex Huracán se fue al descanso justificando claramente la ventaja.
Pero otra fue la historia en el complemento. El equipo albirrojo tuvo que ceder ante la necesidad de Huracán. Que se le fue encima pero, ahora sí, pensando y también jugando, con un Pastore encendido, que se amigó definitivamente con la pelota e hizo jugar a todos sus compañeros.
En especial Bolatti, que tuvo ahora más libertad para desplazarse, y González y Defederico. Y Huracán, que juega bien a la pelota, se encontró además con un Estudiantes sin piernas, al que sostenía el coraje y el amor propio de su capitán.
El dominio visitante, entonces, se hizo sostenido aunque sin mucha profundidad. Pero Huracán iba casi sin solución de continuidad, hasta que un córner que lanzó Defederico desde la izquierda encontró por el segundo palo la cabeza de Mario Bolatti. Pelota con pique al suelo que buscó el palo izquierdo, inatajable para Andújar que no era vulnerado desde el último clásico platense.
El complemento tuvo un ritmo muy intenso y a Estudiantes, aún con el agregado de Núñez, Sánchez Prette y Gaitán se le hizo cuesta arriba controlar el juego y debió abroquelarse en su campo. Y allí es difícil sostener el resultado, sencillamente porque perdió el control del balón que pasó a ser patrimonio de su rival.
Tras el 1 a 1, el partido volvió a equilibrarse, hasta que en el cierre, con lo último que le quedaba de resto físico, Estudiantes casi lo ganó con ese remate de Núñez que tapó Arano, y también se le escapó con esa llegada tarde de Iberbia para cabecear un centro.
Estudiantes terminó jugando con seis mediocampistas, con Núñez y Sánchez Prette de delanteros, y sin poder controlar la pelota que fue casi patrimonio exclusivo de Huracán.
El empate, al fin, no estuvo reñido con la justicia. Sabella, que no arriesga mucho y que se aferra a la cautela a la hora de cerrar el partido, no consiguió su objetivo y el fútbol y el atrevimiento de Huracán le permitió abrazarse a una igualdad justificada.

Noticias en la web sobre el Club Estudiantes de la Plata. Al pie de cada artículo se encuentra el ENLACE al artículo original. Muchas gracias.
¡Aguante el Pincha!


Escribe un comentario