Con noventa y pico de minutos corridos a 2.800 metros de altura sobre el nivel del mar, un vuelo de Sucre a Santa Cruz de la Sierra y otro más hasta llegar a Ezeiza; con los mismos once que empezaron ante Universitario y ante uno de los rivales mejor conceptuados por el criterio analítico de Alejandro Sabella, Estudiantes, que podría haber ganado por una diferencia mayor y también podría haber empatado, regó el césped del estadio Ciudad de La Plata con eso que tanto le gusta a su gente: Carácter, determinación, osadía y un ramillete más amplio de virtudes que lo condujeron hacia un festejo muy emotivo.
¿Acaso tiene un técnico suicida? ¿Por qué "Pachorra" arriesgó tanto sin apostar por un lógico recambio de jugadores? ¿Fue corajudo o irresponsable? En mi opinión, ni una cosa ni la otra. Sabella supo medir el grado de compromiso de un plantel que todavía está a tiempo de recuperar su mejor imagen colectiva.
Sin ningún tipo de dudas, el factor anímico ocupa en este juego de espíritu grupal un sitial de enorme preponderancia. Ahora, y no podría explicar por qué, Estudiantes está, otra vez, muy fuerte mentalmente y esa enorme valencia, sumada a la riqueza técnica y de carácter de varios hombres, lo convierte en un equipo capaz de cualquier logro.
LA COLUMNA VERTEBRAL
Ya sea para el terreno profesional o meramente recreativo, ¿a quién no le gustaría tener un compañero como Rodrigo Braña? La respuesta es obvia. El "Chapu" reúne todos los requisitos para ser adorado en cualquier equipo que integre. Su entrega, capacidad de quite, concentración sin fisuras y marcado crecimiento en el manejo de la pelota, lo transforman en un eslabón primordial.
Por algo será que compañeros, entrenadores, dirigentes e hinchas lo tienen entre sus preferidos. Braña, ese motor incansable, tan humilde y vergonzoso que, encima de ser petiso, camina mirando el piso, merecía volver a gritar un gol propio. No es lo suyo. Nunca tiene un festejo preparado. El último sábado, cuando terminó de darse cuenta de que la pelota se le había escurrido a Caffa, empezó a correr para el único sector del estadio donde no había público. ¡Nunca visto!
Así es Braña, obrero de alma, jamás primera figura, pero siempre reconocido por el hincha que lo ve correr de un lado para el otro sin acusar golpes ni poner excusas.
En la tierra de Evo descolló Andújar; ante Newell's, Braña; frente a Boca, Cellay; en Jujuy, Desábato; Verón es el cerebro que lidera, conduce y exige siempre un poco más de sus compañeros; Enzo Pérez va creciendo como el encargado de marcar el desequilibrio; la "Gata" se está enganchando en la dinámica vertiginosa... No es poco. Ellos demostraron que, aún cansados, se puede entregar un plus de personalidad, madurez y guapeza bien entendida.
Estudiantes luce rejuvenecido. Atrás está sólido; en el medio, ambicioso y combativo; sólo le falta mejorar en ataque para que las ilusiones de su gente luzcan como en almanaques anteriores.

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