Jugó pensando en la Copa y la pasó muy mal en Banfield
Le salió todo mal al Pincha B que armó Leo Astrada

Estudiantes se presentó ayer en Banfield con un equipo alternativo, y le fue mal. Encaró la segunda fecha del Clausura con el pensamiento fijo en Belo Horizonte, ciudad de Brasil en la que el jueves se va a presentar ante Cruzeiro por la Copa Libertadores, y no le salió nada de nada. De entrada le llegaron fácil, demasiado, y después de un pelotazo en un palo del arco de Andújar, a los 9 minutos quedó un gol abajo por anotación de Nicolás Bertolo. Ni siquiera ese golpe despertó al Pincha, que siguió teniendo graves problemas en defensa. Una debilidad que no sólo incluyó a los jugadores del fondo, sino que esto fue consecuencia de una línea de volantes que careció de marca y de juego. Un panorama que afectó también al ataque, porque con semejantes dramas en campo propio, la organización de jugadas en ataque fue algo que terminó postergado a lo que pudieran hacer Gastón Fernández, Boselli y Calderón.


Ni bien se movió la pelota, el conjunto desarrollado en la semana por Leonardo Astrada, ese que en la idea del técnico debía copar la mitad de la cancha para tener alguna chance de victoria, comenzó a pasarla mal. Silva avisó con un pelotazo que no encontró el arco y Sebastián Fernández movió el arco de Andújar con un remate desde afuera que pegó en el palo de la mano derecha del arquero, que alcanzó a desviar. El Taladro se movía a partir del talento de Erviti, la dinámica de Bertolo y la velocidad del uruguayo Fernández, y dibujaba situaciones de gol con una fórmula que ni el mismo Jorge Burruchaga debió imaginar en la previa: con pases entre los centrales.

Un cabezazo de Alayes, que Lucchetti salvó con un manotazo en la línea, dejó pensar en una reacción de Estudiantes, o al menos en un partido de ida y vuelta. Pero no. De regreso, otro pase en cortada, ahora para la corrida de Bertolo, que entrando por derecha definió con derechazo cruzado. Gol de Banfield, y los reclamos de Andújar a los que se quedaron en el camino durante la jugada pintó mejor que nada las dificultades de la estructura defensiva de los albirrojos. Sin jugar en un nivel superlativo, los locales manejaban el juego sin complicaciones, y continuaron desnudando las falencias de un rival cada vez más confundido.

Una guapeada de Iberbia, que metió y ganó la pelota en la mitad del campo, desembocó en un centro de Calderón y una entrada de Boselli, quien no alcanzó a conectar por centímetros. A la vuelta, otro susto para Andújar. Y doble, porque le llegaron los uruguayos Silva, que con su potencia física también complicó a todos, y Fernández, más hábil y veloz. El arquero tapó el primer remate y respiró aliviado cuando el segundo salió junto a un palo. Por suerte para Estudiantes se fue el primer tiempo con un resultado que podía modificar, porque la distancia estaba marcada por aquel gol de Bertolo.

Astrada buscó arreglar al equipo con el ingreso de Sánchez Prette, que debutó, y el cordobés que jugó sus mejores partidos con la camiseta de Huracán, casi empata ni bien comenzado el segundo tiempo. En la primera jugada tras el descanso Alayes bajó a Bertolo y todo Banfield reclamó falta dentro del área. En la siguiente el arquero sacó para Sánchez Prette, quien cruzó la mitad de la cancha y abrió para Calderón, que sirvió el centro que el propio ingresado cabeceó a las manos del arquero. De nuevo la posibilidad de suponer una recuperación del Pincha o la posibilidad de un partido a jugarse de arco a arco. Nada que ver.

Banfield cuidó cada vez más el resultado y Estudiantes, con la pelota más tiempo en su poder, jamás pudo armar jugadas como para justificar el empate. Sánchez Prette metió y metió, pero su equipo necesitaba juego. Y como Gastón Fernández no pudo clarificar, a Boselli la pelota nunca le llegó limpia, y el resto careció de ideas como para complicar a la defensa que esperaba, el partido se cayó del todo.

Calderón asustó un par de veces, aunque sin acertar en la definición. Ré empujó desde el fondo, pero también con más ganas que juego. Angeleri, que entró, tampoco encontró el camino. Un juez de línea salvó a Andújar al marcar una inexistente posición adelantada de Sebastián Fernández en jugada clarita. Y entre los 34 y 35 minutos el Pincha llegó cinco veces. Fue el mejor momento del conjunto de Astrada, que saboreó la igualdad con sucesivos disparos de Sánchez Prette, Lentini, Sánchez Prette, Lentini y Gastón Fernández. Dos rebotes, otras tantas tapadas de Lucchetti y Bustamante salvaron a un Banfield que ahí si, definitivamente, hizo todo lo posible por cerrar el partido frente a un Estudiantes sin argumentos.

Diario El Día