Estudiantes jugó mal, equivocó los caminos al gol y perdió anoche 1-0 ante el Inter de Brasil, en la primera final de la Copa Sudamericana. A pesar de jugar con un hombre menos, por expulsión del argentino Guiñazú en el período inicial, el equipo de Porto Alegre marcó la ventaja con un penal y luego la aguantó sin problemas. Más de 35 mil hinchas alentaron al Pincha. La revancha, el miércoles próximo en el vecino país, a donde el conjunto albirrojo debe ir por la hazaña
Les costó acomodarse, a los dos. Pintó mejor el Pincha, a partir de la aceleración que trató de darle Verón con toques de primera. Pero el conjunto brasileño equilibró y, de contra, dibujó el primer ataque a fondo de la noche con un desborde de Alex por la izquierda que se prolongó en un centro al que, por muy poquito, no llegó a conectar Nilmar. El primer cuarto de hora se fue así, en amagues.
De nuevo apareció la Brujita, verdad que sin la inspiración de otras veces, aunque siendo el encargado de clarificar cada una de las maniobras de mitad de cancha. Y antes de quedar con uno más por la expulsión de Guiñazú, afuera después de faltas cometidas sobre Salgueiro y Verón, los albirrojos lo pusieron al Inter contra su arco.
Un tiro libre, recto, de la Brujita complicó a Lauro, que debió sacar al córner para evitar complicaciones. Una jugada similar, pero desarrollada por Benítez con un centro desde la derecha, dejó en posición favorable a Salgueiro, a quien lo taparon justo. Y un tiro de esquina del Chino, que Alayes conectó en el primer palo, completó esa ráfaga del equipo que dirige Astrada.
Cuando se cumplían 24 minutos se retiró expulsado Guiñazú, sin que nada cambiara. La visita se arregló con lo que tenía, porque no metió ninguna variante, y Estudiantes, que intentó apurar utilizando más los costados, siguió sin alcanzar su mejor nivel.
El duelo Verón-D'Alessandro continuaba marcando el nivel de la primera final cuando un pase en profundidad para Nilmar determinó un cruce a destiempo de Desábato, que salió a la izquierda, y el paraguayo Amarilla, que manejó el juego a rienda corta, marcó en forma inmediata el punto penal. Alex se hizo cargo, y después de un primer intento fallido por exceso de amagues, el zurdo aseguró junto al palo de la mano derecha de Andújar.
Creció D'Alessandro, quien pidió que la pelota siempre se la entregaran a él, y justamente una falta sobre él casi le cuesta el segundo al Pincha. El propio Cabezón se hizo cargo del tiro libre, que viajó a la izquierda del arquero que le pegó el manotazo a la pelota que explotó en el palo. No encontró el modo de convertirse en dominador el equipo local y así se fue la primera parte.
En el segundo tiempo, después de un susto por una mala entrega atrás de Angeleri, que aprovechó Nilmar, pero no completamente gracias a una tapada de Andújar, Estudiantes se hizo cargo de la situación y comenzó a apretar el juego contra el arco de Lauro. Pero le faltó juego esta vez al Pincha, porque se le cerraron las puntas y Verón no encontró los espacios que por lo general encuentra, y terminó repitiéndose con remates largos y centros al área.
Boselli recibió de la Brujita, acomodó para la zurda y le pegó arriba del travesaño; Salgueiro probó de afuera y respondió bien el arquero abajo; otra vez Boselli, ahora encontrando un centro de Moreno y Fabianesi, con un cabezazo que también viajó lejos del horizontal... Los ataques de Estudiantes fueron cada vez más tibios, contra un Inter que esperó apretado delante de su arco. Diario el Día

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¡Aguante el Pincha!


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