Un empate que vale mucho más

Estudiantes quedó bien parado tras el partido disputado anoche a "codazo limpio" en el Diego Maradona. El 1 a 1 ante Argentinos lo pone a las puertas de meterse en la final de la Copa Sudamericana. Le alcanzaría en la revancha del próximo jueves, en el Estadio Unico, con un empate en cero para seguir.

Partido duro. Intenso. De trámite cambiante. Y muy polémico. Con un arbitraje para el olvido. Con un gol (legítimo) no cobrado en favor de Argentinos, y con dos expulsados (Desábato y Sabia), aunque otros estuvieron cerca de seguir el mismo camino, tan fuerte se jugó anoche en La Paternal el partido de ida de las semifinales de la Sudamericana.

Sebastián Torrico, en contra de su valla, abrió la cuenta para los albirrojos en el primer tiempo, y en el arranque del complemento igualó Juan Ignacio Mercier, para los dueños de casa.

Estudiantes, entre sus muchas virtudes, resalta también su paciencia. La que tuvo anoche en La Paternal para trabajar el partido, le agregó además concentración y esfuerzo para controlar los movimientos a su rival y, llegado el momento, dio el golpe de la manera en que podía abrirse el partido: con una jugada con pelota detenida.

Con tanta gente movilizándose en el medio, con claras dificultades para poder hacer dos toques consecutivas, ni hablar de tres, con muchos roces e infracciones, y con resoluciones del árbitro (Sabino) y los líneas (Maidana y Casas) poco claras, el paso adelante lo dio el equipo más lúcido y con más oficio.

Luego de un arranque donde el local se inisinuó mejor, y luego de que Estudiantes, cuando asomó Verón en escena, lograra equilibrar, llegó la apertura del marcador.

Cerca de la primera media hora de juego, Benítez ejecutó un córner desde la izquierda, Alayes se elevó solo en el área y cabeceó alto. La pelota explotó en el travesaño y cuando volvía al campo rebotó en el talón del arquero Torrico que había saltado espectacularmente, y se metió en el arco.

A partir de la conquista (se sabe de la importancia que tienen los goles de visitante en esta competencia) Estudiantes se tranquilizó aunque sufriendo por la lesión que había sufrido momento antes su capitán tras una infracción. Verón pasó a ser una figura decorativa lesionado en una pierna, como que por largos minutos no entró en juego.

Un poco por eso y otro poco porque debía ir en procura del empate, Argentinos se desplegó en terreno adversario, y como llegadas claras se apuntaron, además de varios centros bien resueltos por Andújar, existió un cabezazo de Pavlovich que se fue cerca del palo izquierdo, y un zurdazo desde afuera de Escudero que también se fue rozando el mismo parante.

Como se preveía, Verón se quedó en los camarines con una herida en una tibia. Lo reemplazó Moreno y Fabianesi. Y cuando se estaban nuevamente estudiando, en el amanecer mismo del complemento, Recalde levantó un tiro libre desde la derecha, Mercier cabeceó sin marca colocando la pelota sobre la derecha de Andújar que logró manotear el balón que igualmente siguió viaje a la red.

El uno a uno pareció transformar a los protagonistas que pasaron a generar un partido de roce e infracciones permanentes. Menudearon los golpes, la toma de revanchas y, los codazos, parecieron estar a la orden del día.

Todo esto ante la pasividad de un árbitro que se equivocó tupido, al igual que sus colaboradores.

Argentinos fue creciendo en la misma medida en que se fue aquietando el andar de Estudiantes. Pero, para su fortuna, se agigantó la figura de su arquero Andújar que primero le tapó un remate cruzado a Recalde y, tras cartón, un cabezazo al mismo jugador que llevaba destino de red.

Pero abría una jugada clave. Que hasta puede ser tan decisivo como el gol de visitante de los platenses. Ocurrió a los 18' cuando tras un córner que vino desde la izquierda Pavlovich, entrando por el segundo palo, le pegó en forma imperfecta al balón. La pelota había traspuesto totalmente la línea de sentencia cuando Andújar, con su mano izquierda, la devolvió al campo de juego. Era gol. Lo gritaron los jugadores locales. Pero ni el línea Maidana ni mucho menos el árbitro Sabino se percataron de lo que había sucedido.

Desvirtuado totalmente, el partido entró en un momento inquietante. Cualquier cosa podía suceder. No hubo más goles, pero sí dos expulsiones. Primero la de Desábato que, amonestado, cometió una fuerte infracción y se fue afuera. Después la de Juan Sabia, con roja directa, por golpear en el piso a Salgueiro.

Lo pudo haber ganado Argentinos, también Estudiantes. Se lo impidió Torrico que primero mandó al córner por arriba un pelotazo de Iván Moreno, y después le tapó un remate cruzado a Boselli.

Diario El Día