Estudiantes, inteligente, se metió en semifinales

Bajo la lluvia, pudo controlar a un rival duro y mal intencionado

En una cancha difícil, pero jugando un muy buen primer tiempo, en donde sacó la diferencia, luego se vio apurado por un rival con carencias notorias, que le empató, pero no le alcanzó para más porque Estudiantes, con oficio, una vez más, logró abrazarse al objetivo que vino a buscar a Río, pasar de fase e intentar dar otro golpe.

Práctico, inteligente y coherente. Con el oficio a flor de piel. Con equilibrio y mucha solidaridad. Estudiantes le dio una clase de practicidad al Botafogo en el primer tiempo y, desafiando una lluvia torrencial que se abatió sin piedad en el Engenhao desde el minuto 25, se fue al descanso ganándole por 2 a 0.

El equipo albirrojo, que asomó muy bien parado en el campo de juego y sabiendo muy bien lo que debía hacer, tuvo un apuro en el arranque pero le contestó a los cariocas con una acción profunda por la derecha que culminó en gol.

Galván le puso un pase por arriba a Angeleri que ingresó libre por derecha y luego cruzó un derechazo buscando el palo izquierdo de Renán. El balón rozó en un defensor, el golero no puso las manos con firmeza y la pelota viajó a la red.

La conquista terminó por consolidar a Estudiantes que, si bien tuvo algunos problemas para controlar el arranque del Botafogo en el medio, pudo a través del buen trabajo de la gente del fondo esterilizar los arrestos de un conjunto brasilero con muchas carencias y una ausencia casi total de inventiva.

Le costó muchísimo al equipo de Ney Franco generar alguna chance medianamente coherente en ofensiva. Todos fueron centros, que fueron resueltos por los muy seguros Cellay, Desábato y compañía.

La primera llegada se registró a los 27' cuando Lucio Flavio se fue corriendo desde la izquierda al centro para despedir un remate de derecha bajo que se fue cerca del palo izquierdo de Andújar, anoche muy seguro para ir tanto abajo como arriba.

Cuando arrancó la lluvia, Botafogo sabía que tenía que hacerle cuatro goles a Estudiantes. Y cuando el chileno Chandia pitó el final del primer tiempo, y bajo una rechifla generalizada de su torcida, se fue a camarines conociendo que debía hacer cinco tantos.

Todo porque a los 33' Verón, por el centro, le puso un pase exacto a Salgueiro volcado sobre la izquierda. El uruguayo se acomodó y sacó un derechazo cruzado al palo izquierdo de Renán que se arrojó pero no llegó.

Estudiantes, un equipo serio, le dio al Botafogo una lección de 45' de lo que es un equipo serio, equilibrado, solidario y coherente.

El local salió en el complemento a quemar las naves. El técnico Ney Franco movió el banco y dispuso a sus hombres de cara al área albirroja.

Tomó muchos riesgos porque Estudiantes siempre estuvo despierto y dispuesto a golpear de contragolpe.

Enseguida, además, Astrada sacó al amonestado Salgueiro para ponerlo a Calderón, para que asista a Boselli.

Pero tanto fue el equipo carioca al área de enfrente que a los 13' Díaz frenó con infracción una entrada de Renato Silva al área por derecha. Chandia -de mal arbitraje- cobró penal y Lucio Flavio lo transformó en gol rematando de derecha al palo izquierdo de Andújar.

La conquista le dio más bríos a los locales que, sin lucir ni mucho menos, pero aprovechando cierta actitud defensiva albirroja, lograron empatar a los 20' cuando André Luis aprovechó una serie de rebotes en el área pincharrata luego de un córner, y con remate bajo de zurda superó a un vallado de defensores y al propio golero Andújar (la pelota le pasó por entre sus piernas) y puso un impensado 2 a 2.

Después el partido entró en una etapa de brusquedades y malas intenciones. Agravadas por un arbitraje muy blando. A los 23' se fue expulsado André Luis, por doble amonestación, y algunos otros debieron seguir el mismo camino.

Estudiantes terminó cerrando luego el partido con inteligencia. No fue al roce y, vía Boselli, bien pudo haber marcado el tercero. Igualmente cerró el objetivo que fue a buscar, meterse en las semifinales de la Sudamericana. Ni el Botafogo ni la lluvia le frustraron ese gran deseo.

Diario El Día