Los que juegan son los jugadores". Así, más allá de las frases de apoyo que adornaron la oratoria, Ramón Díaz se corrió por primera vez de lo que ocurre en la cancha durante la conferencia de prensa del viernes. Pues bien, el equipo, esta vez, respondió y San Lorenzo recuperó la alegría. Claro, el Pelado no estuvo demasiado demostrativo en cuanto al cambio de onda. Al contrario, tuvo una noche de las más serias. Por ejemplo, no gritó los goles y tuvo un breve cruce con un plateísta. Y, antes del encuentro, tomó una decisión inédita en el 2008: dejó afuera del banco a Emiliano D.

Sobraron los ejemplos de una jornada que el riojano no decoró con je's. Ya en la previa, jugó sus cartas. Entre los siete suplentes, no estuvieron Tula (otra vez relegado) y su hijo Emiliano quien, a pesar de no sumar minutos en campo, se había sentado cerca de Ramón en los cinco encuentros del año. Toda una señal. Ya iniciado el match, se saludó muy protocolar con Boquita Sensini, momento en el que le deseó "un buen año". Después, en un cruce del partido, Enzo Pérez tropezó cerca suyo, fuera de la línea de cal, se le presentó. Ahí, tuvieron un diálogo amable. Y, si bien nunca fue muy efusivo en los festejos, no gritó el tanto que quebró los 474 minutos oficiales sin conquistas, mientras todo el grupo se desahogaba con ganas.

Masculló un par de palabrotas en el empate del Pincha. Bebió un traguito de agua en el 2-1, cábala que brilló en el Clausura 2007... Y, luego del 3-1, se cruzó verbalmente con un plateísta que había criticado en voz alta. Tal vez, superado el mal trance, reaparezca el Pelado versión 07. "Rescato la actitud de los muchachos, la gente tiene que tener paciencia, el equipo se está conociendo. Se consiguió una victoria importante", analizó post partido. Así, sin je.

Olé