Los pibes de Grana muestran frescura, pero no son tiernos: aguantaron como un equipo experimentado los pelotazos del Pincha y se llevaron un puntazo.

Causa admiración. Sí, hasta los hinchas de Estudiantes -conocedores al detalle de qué es ser un equipo copero- habrán mirado con asombro cómo esos tres pibes iban, cortaban y se la bancaban como si fuesen experimentados. Pero no. Faccioli, Quintana y Diego González, ninguno de los tres supera los 20 años de edad, pero parecen Graieb, Sand o Bossio. Porque grandes y chicos, todos en Lanús, asumieron el compromiso de jugar y sudar por igual, aunque a veces en la balanza de la pelota la pincelada fina no pudo ser hecha con el mejor pulso. Pero todo sirve y este cuadro de Cabrero, caracterizado por su frescura para jugar, por el alto vuelo en el toque y la circulación, se diplomó de táctico en las mismísimas narices del club rey del pizarrón. Tal vez por eso este punto se potencia, toma un valor extra: por momentos Lanús se pareció a Estudiantes, fue un auténtico león que luchó y se plantó como si le sobraran tantos años como talento. Y lo hizo frente a Verón y su comparsa, nada menos.

En la mirada general, es posible que este 0-0 no haya sido un espectáculo atractivo. Es cierto. Aunque yendo un poco más a lo profundo aparecen situaciones que merecen ser observadas y destacadas. Por ejemplo, el impecable cuadrado que armó Lanús entre su dupla central y el doble cinco. Ahí murieron la mayoría de las ilusiones de Estudiantes que, para qué negarlo, no tuvo su sistema de iluminación completo. La pila creativa se agotó demasiado rápido en los verticales pies de Juan Sebastián y en la audacia de Piatti, bien controlado por Graieb. Y, encima, los Pinchas no contaron con esos regalitos que el fútbol suele dar cuando del otro lado hay tantos pibes... Está dicho: los esperables pecados de juventud quedaron para otra ocasión.

Un gol de Estudiantes sobre la hora, en algún arrebato final -porque el equipo de Sensini trató de arrinconar al Grana como pudo- le hubiese dado a la tabla de posiciones del grupo un condimento especial, aunque no habría cambiado la definición sobre Lanús como equipo. O como gran equipo que, además de elegancia para jugar, tiene autoridad para sacar el mejor provecho posible de lo que quiere. Ya no parece ser aquel cuadro cándido que fue a Brasil contra Vasco, en la Sudamericana 07, y que mereció ganar pero se comió tres y quedó afuera por diferencia de gol. Ese Lanús, por entonces, todavía no era campeón. Este, ya es otra cosa. Y es cosa seria...

Uno x uno

Mariano Andújar (6): Le ganó un mano a mano a Sand. Y cortó el centro bravo de Benítez al final.

Agustín Alayes (7): Estaba haciendo un buen partido cuando parecía que se convertía en el héroe: le anularon bien el 1-0.

Marcos Angeleri (6,5): Ultimo hombre, siempre rápido y atento para cortar a los costados.

L. Desábato (6): De arriba o por abajo, estuvo muy activo. Amarilla por cortarlo mal a Acosta en el medio.

Moreno y Fabianesi (5): Muy retenido, más pensando en Valeri que en convertir como ante Newell's. Salió al final.

Juan S. Verón (5,5): Mostró las ganas de siempre por ser líder pero fue poco claro. Le faltó jugar corto en algunas. Ni siquiera estuvo preciso en las pelotas paradas.

Rodrigo Braña (7): Batallador para la recuperación y rápido para la salida. Siempre bien parado. Jugó el PT contracturado.

Leandro Benítez (5): Un 3 bis. Pesó casi nada en la ofensiva. Le costó en el retroceso.

Juan Salgueiro (3,5): Voluntarioso pero poco claro. Salió rápido.

E. Maggiolo (4): Recibió muy poco juego. Perdió en el juego físico. Por los pocos espacios que dejó Lanús, jamás pudo explotar su velocidad.

Pablo Piatti (4): Gastó todo el viernes. Graieb le estuvo siempre encima. En velocidad o por gambeta, no le salió ninguna. Por adentro también perdió.

Pablo Lugüercio (4): No muy cómodo en el flanco derecho heredado de Salgueiro, participó poco.

Leandro Lazzaro (6): Entró por Maggiolo. Equilibró el juego físico para aportar profundidad.

Enzo Pérez (-): Apenas unos minutos.

Olé