Roberto Sensini ocupa en Estudiantes el lugar que dejó Diego Simeone tras su cuestionado alejamiento; "la gente espera mucho de este equipo", asume el ex defensor, que habla de las virtudes y de los defectos del fútbol argentino
LA PLATA.- Entre las historias profesionales de Roberto Sensini y Diego Simeone, viejos compañeros en la selección, hay un hilo conductor muy curioso. A comienzos de febrero de 2006, el Cholo aceptaba clausurar por anticipado su carrera como jugador, en Racing, y tomar de improviso la conducción de un equipo conflictuado; apenas un par de días después, el mismo destino corría para Sensini, en Udinese. De alguna manera, ahora los caminos vuelven a cruzarse: a los 41 años, el hombre que nació en Newell s viene a ocupar el lugar que dejó vacante el cuestionado alejamiento de Simeone en Estudiantes.
Para Sensini, entonces, la consabida transición entre las dos profesiones se dio después de que le había puesto el cuerpo a la segunda. Ocurrió en el tiempo que pasó desde su regreso a nuestro país, ámbito del que lo habían desarraigado las 17 temporadas en Italia. "Volví al país hace un año y medio, y es normal que por ahí se sienta como algo nuevo, o en mi caso regresar a lo que era común tantos años atrás. No tuve ningún problema en readaptarme a la Argentina. Y tenía ganas de meterme de nuevo en el fútbol, de hacer este trabajo. Tengo la suerte de la oportunidad que hoy me da Estudiantes, de empezar en un equipo tan importante, con objetivos tan grandes. Trataré de aprovecharla lo mejor posible", cuenta.
-¿Y tu familia cómo tomó el regreso?
-También lo hizo bien, los chicos también. Eso me ayudó a tomar la decisión. Al principio voy a estar sólo acá, en La Plata, pero bueno, tampoco es que Rosario está tan lejos. Además, en estos seis meses voy a estar más tiempo concentrado que en mi casa, por la cantidad de compromisos. Después vendrán ellos, o cuando tenga libre un lunes me haré una escapada.
-¿Qué encontraste al llegar a Estudiantes?
-Encontré, primero, un club ordenado. Diría que una familia. Hay gente predispuesta, amable; me hace falta algo y enseguida están encima. Y la gente espera mucho de este equipo. Es normal, porque en los últimos años hizo cosas importantes y ahora espera algo importante también de mí. Lo tomo con esa responsabilidad que me gusta, con seriedad y con tranquilidad.
Suele ocurrir con el paso del tiempo: ahora Sensini retiene imágenes claras de aquella experiencia vertiginosa de Udinese. "En enero de aquel año -recuerda- yo había tenido una lesión en una rodilla, y en ese momento no había una muy buena relación con el presidente y con el técnico, que era Serse Cosmi. Surgió esa posibilidad de entrenar al equipo. Yo en principio había dicho que no, porque había una especie de compromiso con mis compañeros. No era fácil asumir como técnico. A todo esto llevaba una semana sin entrenarme. Insistieron y hablé con mis compañeros; no es que me convencieron, pero sí me ablandaron . La experiencia de dejar de jugar y dirigir enseguida fue buena. Los resultados no fueron los mejores, pero fue importante en el balance. Me enseñó algunas cosas, como estar delante de un grupo, lo que busca el jugador del técnico... Creo que todo eso me ayuda para el trabajo que estoy haciendo ahora. Es un desafío importante."
-Ya debés conocer de sobra la atmósfera del fútbol argentino: presiones, resultados...
-Estoy acostumbrado a las presiones. El futbolista está continuamente bajo presión, en la selección o en el club, y por muchos motivos. Uno se habitúa. Es cierto que hoy en la Argentina se exagera en algunas cosas, pero es parte de este trabajo. Hay que asumirlo y saber llevarlo. Yo soy un tipo que se mantiene tranquilo cuando gana y también cuando las cosas no van bien. Hay que mantener el equilibrio; eso sería bueno en general: para el periodismo, para la gente... Un técnico nunca puede perder la línea.
-¿Cómo creés que será tu reinserción en el medio? ¿Cómo lo ves?
-Es un fútbol muy parejo. Lo vemos con los resultados que se dieron últimamente, los que tuvieron Estudiantes, Tigre, Lanús... Hoy, la organización y mantener una base de jugadores dan sus frutos. A los grandes les cuesta ganar los campeonatos con tanta facilidad como en el pasado. Hay una grandísima presión sobre los tres puntos. Los propios técnicos a veces tratan de jugar de una manera... no digo defensiva, pero sí esperando el error rival más que yendo a buscar el triunfo. Eso, a veces, hace los partidos más sucios, digamos. Además, apenas aparece algún talento importante, se va. Pero es un torneo exigente y duro.
-¿Y en calidad?
-Es competitivo. Que se venda rápidamente a los talentos jóvenes no ayuda a hacer crecer el campeonato o a que el juego sea más lindo, pero hay que adaptarse.
-Hay un recambio generacional entre los técnicos. A la profesión está llegando mucha gente de tu edad...
-Se da en todas partes del mundo. Yo lo viví también en Italia. Vicini, otros técnicos de nombre, que habían cumplido su ciclo por edad o por trayectoria, dejaron su lugar para los Ancelotti, Paletti... Aparecieron como una camada de más o menos 40 años, y han hecho cosas importantes. Pero el recambio se da en todo: en los profes, en el trabajo de ustedes...
- Firmó contrato el uruguayo Juan Manuel Díaz
Estudiantes arregló la incorporación del defensor uruguayo Juan Manuel Díaz, proveniente de Liverpool, de Montevideo. El lateral, de 20 años, pasó por 1.300.000 dólares. Es la segunda incorporación, ya que hace una semana el Pincha adquirió al delantero Cristian Bogado, que actuaba en Nacional, de Paraguay.

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