Estudiantes de La Plata y Vélez Sarsfield igualaron el sábado 1-1 en el
Estadio Ciudad de La Plata, en un partido correspondiente a la
decimocuarta fecha del Torneo Clausura de Primera División. Pablo Luguercio abrió el marcador para los locales a los 17
minutos y Darío Ocampo hizo lo propio para los de Liniers a los 33 del
complemento, en un encuentro cargado de emociones pero también de
oportunidades desaprovechadas, sobre todo por Estudiantes, que a cinco
fechas del desenlace dejó pasar una chance única para colocarse
puntero. Estudiantes arrimó un poquito más en la primera parte.
Haciéndose dueño de la pelota y de cuando en cuando produciendo un
quiebre en el ritmo celérico de la media presión velezana, consiguió
colocar en más de una oportunidad a los peligrosos Mariano Pavone y
José Luis Calderón de cara al arco de Sebastián Peratta. No se jugaba del todo bien, y en algunos pasajes el roce y la
lucha en la mitad de la cancha terminaban por deslucir el espectáculo.
Sin embargo, el duelo era entretenido por la categoría de las figuras
que lo protagonizaban y por la paridad del trámite del partido, que no
permitió la apertura del marcador en los primeros 45 minutos. El equipo local movía la pelota y buscaba el gol por más de
una vía. Los remates lejanos de Pavone y José Sosa forzaban a Peratta a
destacarse de entre los dirigidos por Ricardo La Volpe, mientras que
Juan Sebastián Verón agarraba el timón del barco Pincha y con su juego
envolvente se convertía una vez más en bandera y generador del circuito
futbolístico de Estudiantes. En la más clara del primer tiempo, Pavone, mano a mano con el
arquero, intentó sin precisión picarla a la red. En otras ocasiones,
algun hombre del Fortín terminó bloqueando sobre la línea los remates
de Calderón primero y de Sosa después, pero Vélez también estuvo
próximo al gol. Mauro Zárate no estuvo preciso como otras veces en los tiros
libres, pero demostró que siempre es una carta grande en los últimos
metros. El juvenil delantero tuvo la más clara a los 45, en una jugada
rápida en la que sacó provecho de su gambeta y, tras humillar al moreno
Jossimar Mosquera, se encontró con el propicio achique de Mariano
Andújar cuando remató a puerta. Pero la superioridad de los platenses se tornaba cada vez más
evidente. Luego de la reanudación, Vélez estuvo más de media hora sin
pisar el área rival, y la facturación de los de Simeone no se hizo
esperar. En el minuto 17 del complemento, Pablo Luguercio, ingresado
por Benítez, respondió a la apuesta del entrenador y abrió el marcador
tras una buena jugada colectiva. Calderón llegó al fondo de la cancha por el carril derecho,
habilitó a Verón con un pase hacia atrás para que fusile a Peratta. El
golero no alcanzó a lateralizar el rebote de su tapada y de este modo
le sirvió el gol en bandeja a un atento Luguercio. Todo el estadio alentaba a los rojiblancos en la búsqueda de
un segundo tanto, pero la noche de fútbol, fiel a su naturaleza, se
rebelaría contra todos los pronósticos. Producto de la fricción existente en el mediocampo,
Estudiantes se quedó con un hombre menos en su pasaje más productivo.
Rodrigo Braña no pudo abstenerse de cortar el avance rival con una
falta infantil, y esto le valió la segunda tarjeta amarilla. Las posibilidades de la visita crecieron inesperadamente, y los de Liniers supieron sacarle provecho en el momento preciso.
Estudiantes todavía no se reponía del golpe anímico y, con un
gol de ventaja, debía reacomodar sus piezas sobre el terreno de juego,
pero en medio de este proceso, otro de los talentosos presentes, otro
juvenil, el volante Darío Ocampo, con dos enganches dejó en el piso a
Pablo Alvarez y a Mosquera y definió al primer palo de Andujar para
cerrar un contragolpe impecable. A los 33 del segundo capítulo, los
leones de Simeone levantaron la cabeza y se percataron de la igualdad,
y aunque retomaron las riendas del encuentro, no hubiesen alcanzado
otros 45 minutos para concretar una más en medio de tantas
terminaciones fallidas.

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