El flamante campeón de la Copa Telmex contó con el aliento en todos sus partidos de un grupo de amigos e hinchas de Estudiantes de La Plata provenientes de Tandil, su ciudad natal. Sus gritos, silbidos y cánticos rompieron con el clima ceremonioso que suele ofrecer el Buenos Aires Lawn Tennis Club.
El tenista Juan Mónaco, quien hoy tuvo su bautismo en Buenos Aires al conseguir su primer título de la ATP, basó su éxito en la solidez de sus golpes y su espíritu guerrero, aunque también influyó, y mucho, la “barra de tandilenses y Pinchas” que lo alentó sin parar durante todo el torneo.

“Pico se merece todo lo que le sucedió esta semana por lo que es como persona: un verdadero fenómeno”, comentó a Télam Leo Marcote, un tandilense de 27 años que dirigió la barra, arengó y hasta se atrevió a darle mensajes precisos y concretos al nuevo campeón en cada cambio de lado.

Leo lució durante todo el torneo la camiseta de Estudiantes de La Plata, club del que es devoto junto a Mónaco y a Lisandro, primo del flamante campeón y también tandilense.

“Con Juan somos enfermos del Pincha y de la Bruja Verón, esto que vivimos hoy es único, solo lo podemos comparar con el título que ganamos en el Apertura en diciembre pasado”, agregó muy locuaz Marcote, el líder de la barra, ruidosa y pacífica pero efectiva, la que encendió al público durante cada partido.

El aliento se hizo sentir en el tercer set del encuentro ante el español Carlos Moyá, durante todo el desarrollo del cruce con el peruano Luis Horna y de sobremanera hoy, ante el italiano Di Mauro.

“Gol de Pavone”, le gritó Lisandro a Mónaco sobre el final del tercer set ante Horna, y el tenista, pese a estar muy concentrado en su cruce de cuartos de final, asintió con la cabeza, acusando haber recibido la buena noticia, la del empate de definitivo de Estudiantes ante Colón (2-2), el viernes último por la noche.

“En cada cambio le grito: vamos a ver en el día a día, la frase del Cholo Simeone, eso lo motiva mucho a Pico”, reveló Marcote, quien demostró que una barra puede influir y alentar por amistad, algo paradójico en estos tiempos que corren, donde en el fútbol de AFA, los “profesionales del tablón”, los que delinquen, usan la violencia y la cultura del aprieta como bandera para lograr sus objetivos.

La “barra pincha” se completa con Andrés, el hermano menor del tenista, quien confesó a Télam que en realidad su corazón late por River Plate, pero que en el grupo de tandilenses se siente en inferioridad numérica y no le queda otra que ser pincharrata por un rato.

Mónaco vivió su semana mágica en Buenos Aires y su grupo de amigos de Tandil, esos que compartieron con él alegrías y tristezas desde que eran niños, también transitaron por la gloria, se sintieron cómplices, partícipes y unieron su aliento futbolero para apoyar “al Pico”, sacando de contexto el clima ceremonioso que suele ofrecer en sus veladas de gala el coqueto Buenos Aires Lawn Tennis.

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