La alegría de las tribunas "Pinchas" se trasadó a la calle platense.
Tras haber ganado el Torneo Apertura 2006, los hinchas “Pinchas” todavía sienten que no lo festejaron todo. Hay mucha energía guardada y la ciudad, enorgullecida, muestra el sentimiento de alegría y triunfo que le regaló el equipo y que promete durar.
LA PLATA-BUENOS AIRES, Diciembre 21 (Por Laura Rómoli, de la redacción de Agencia NOVA) En el centro de La Plata, la senda peatonal no es igual que en todos lados. Allí las líneas son rojas y blancas. Claro que también ocurre con las columnas de la rambla de calle 7 y como con casi todo lo que la hinchada “Pincha” encontró a su paso para llenar de pintura e inundar con su espíritu.
En realidad habría que ver si los colores están o estuvieron siempre allí, o si es un efecto psicológico de los corazones platenses que no dejan de ver rojo y blanco, ante tamaña emoción que sigue pasados los días.
Este miércoles, los fanáticos de Estudiantes de La Plata volvieron a congregarse en 7 y 50, legendaria esquina de festejos platenses, para conmemorar una semana de alegría interminable.
Mientras choferes de micros, taxis y conductores particulares se rompían la cabeza pensando por dónde tomar para evitar los tumultos, la horda salvaje llenaba de alegría el corazón del centro platense.
Para Marta, encargada de un puesto de diarios céntrico, quien se reconoce “tripera hasta la muerte”, “el hecho de que Estudiantes haya ganado me puso muy contenta porque se trató de un equipo que puso toda la voluntad y que jugó muy bien. Los festejos me parecieron excelentes, no se esperaba otra cosa. Espero que festejen mucho más; si hubiéramos ganado nosotros, desde el día miércoles (por el 13 de diciembre) hasta hoy no me sacaban de 7 y 50; si nosotros, los de Gimnasia, no ganamos nunca nada. Que festejen, está perfecto”.
Pero también los “Pinchas” tuvieron la palabra; entre ellos, Matías, que con sus 17 años asegura que nunca dejó de festejar y que agradece a su padre por haberlo hecho hincha de Estudiantes. Con la camiseta puesta, se pasea por la zona comercial de la ciudad y se enorgullece de contar que fue a la cancha de Vélez aquel glorioso día, cuando festejó hasta las 3 de la mañana, y que también fue al “banderazo” que se realizó este miércoles. “Los bocinazos que escuchás son dedicados a los triperos, todos son para ellos. En La Plata, es un código”, dice.
Gustavo trabaja en la cuadra de calle 7 entre 50 y 51, y desde el corazón del encuentro futbolero afirma que “los festejos no pararon desde el día en que Estudiantes ganó. Los bocinazos se escucharon toda la semana y a cada rato: empieza uno y a partir de ahí se prenden todos. Las bocinas suenan porque los ‘pinchas’ están contentos pero, además, se las dedican a Gimnasia. Acá, en La Plata, la rivalidad entre los dos equipos es grande”.
Lo cierto es que desde hace una semana la capital de la provincia de Buenos Aires no puede descansar, y es de contenta. Las bocinas suenan y se encuentran y el festejo es asombrosamente permanente. Quizá sea casualidad, pero hasta el último grito de la moda es de Estudiantes, ya que las vidrieras exhiben su ropa en combinaciones albirrojas y las niñas, señoras y señoritas visten sus cuerpos con colores platenses que están encendiendo la ciudad desde el miércoles 13 –e incluso antes– y prometen hacerlo durante mucho tiempo más. (Agencia NOVA)

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¡Aguante el Pincha!


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