A paso triunfal
Superó a Quilmes sin problemas y sigue líder, manteniendo la ventaja sobre su ahora único escolta, Estudiantes.
Boca Juniors dejó en evidencia su superioridad sobre Quilmes, lo venció por 3-1 sin mayores inconvenientes y, a cuatro fechas del final del torneo Apertura, conserva la diferencia de cuatro puntos sobre su escolta, Estudiantes de La Plata.

Los 'xeneizes' tienen ahora como único perseguidor a Estudiantes, de La Plata, que el sábado había vencido a River Plate, ahora situado a siete unidades de su clásico rival.

Dos tantos de Martín Palermo, el segundo de tiro penal, y el restante de Rodrigo Palacio le dieron forma al triunfo auriazul, en tanto un ex Boca como el juvenil Sebastián Rusculleda, a préstamo en Quilmes, convirtió el único tanto de los 'cerveceros'.

El puntero del campeonato fue el dueño de las acciones en casi los 90 minutos. Además, controló ampliamente un primer tiempo en el cual hizo circular la pelota con prolijidad y no perdió precisión cuando cambió el ritmo, pero su pecado fue haber llegado al descanso ganando sólo por 1-0 cuando el desarrollo daba como para que el partido hubiese estado definido.

Las situaciones de gol de los locales comenzaron a generarse antes de los diez minutos y a los 20 llegó una vieja fórmula a salvar a los de Ricardo La Volpe: centro de Guillermo Barros Schelotto y cabezazo a la red de Martín Palermo.

En lugar de aflojarse la presión de Boca se incrementó, ya que con dinámica y buen juego se lanzó sobre las barbas de Damián Grosso, aunque no encontraría su recompensa en lo que restaba de la primera etapa.

Recién a los 5 minutos del período final el local volvió a codearse con la red cuando el bahiense definió con categoría un mano a mano con Grosso.

Pero inmediatamente otro conocedor de la Bombonera como Rusculleda determinó el descuento de los visitantes después de un tiro de esquina.

Ese tanto acicateó a Quilmes y aguijoneó a Boca para asegurar la victoria, lo que volvió entretenido y dispudado el partido, con un ida y vuelta muy atractivo.

En el minuto 31, Moreyra sujetó innecesariamente a Palermo en el área después de un corner de Cardozo, Favale advirtió el penal y lo cobró. El propio Palermo lo cambió por gol con un remate violento al medio del arco.

Sobre el final los quilmeños estuvieron a punto de reducir otra vez la diferencia pero el remate de Rusculleda pegó en el travesaño, picó en la línea de sentencia y salió.

La dignidad de Quilmes merecía ese tanto y la fortaleza de este Boca nuevamente inexpugnable acreditaba la victoria. Los dos se fueron con aplausos, aunque miren sus presentes desde dos realidades absolutamente opuestas.

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