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La Coctelera

Categoría: Selección

"Que la gente se quede tranquila"

La Bruja habló después de la derrota en Rosario y consideró que, contra Paraguay, "no queda otra que hacer un buen partido". También agradeció el apoyo del público, que lo ovacionó.
El mediocampista del seleccionado argentino Juan Sebastián Verón dejó atrás la derrota con Brasil y ya apunta a "hacer un gran partido" frente a Paraguay para acercarse a la clasificación a la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. 

"Ahora no queda otra que hacer un gran partido en Paraguay. El mensaje es que la gente se quede tranquila que vamos a hacer todo como para clasificar, esto no se termina acá", aseguró un Verón lleno de optimismo. 

El capitán de Estudiantes de La Plata recompuso su relación con el hincha del seleccionado nacional, que lo ovacionó como un premio al esfuerzo ante Brasil en el Gigante de Arroyito sobre el final del partido, a pesar de la derrota. 

"Tengo palabras de agradecimiento por el reconocimiento de la gente, por un lado lejano me pone bien aunque eso no tapa la amargura por la derrota frente a Brasil", lamentó. 

"El resultado nos deja preocupados y lo más importante es el grupo. No, si yo juego bien o mal", agregó. 

Verón retribuyó el apoyo de la gente y pidió disculpas por una nueva caída que dejó una incógnita en el futuro de la Argentina en las eliminatorias sudamericanas. 

"Lo sentimos y hay que pedirle disculpas a la gente, más por el resultado que por el juego. Sabíamos los otros resultados y realmente estábamos bien. Yo creo que se dio todo y eso también se vio en el juego, ante Brasil lo llevamos nosotros pero la pelota parada fue determinante", sostuvo Verón sobre el trámite ante el reciente campeón de la Copa Confederaciones. 

En referencia a su juego, la Bruja hizo autocrítica: "Jugamos bien por abajo y nunca tiramos pelotazos. En todo caso hubo solamente dos y creo que ambos fueron míos". 

En tanto el referente albiceleste le dedicó un párrafo aparte al hecho de jugar el clásico sudamericano en Rosario, esperando que se repita y que también ocurra en otras provincias. 

"Para la gente fue importante, no se si influye o no. Para mí es igual más allá de tener la tribuna un poco más cerca. Me pone contento que la gente del interior pueda tener la oportunidad de ver al seleccionado. Ojalá que no sea sólo en Rosario y todas las provincias tengan la posibilidad", subrayó.

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Con mucha escoba

El Verón eje y que hacía jugar a Messi duró 25 minutos, los mejores. Después, la Brujita se dedicó a barrer, sacrificio que le ganó ser el único ovacionado al final.

Se subió a la escoba para volar en los primeros 25 minutos del clásico, los mejores de la Selección. Después la usó para barrer, desplegando un sacrificio conmovedor para un hombre de 34 años. Sudor que fue premiado por la gente, que le regaló la única ovación del final. Juan Sebastián Verón, el jugador por el que Maradona le pidió a Dios que pudiera estar en el clásico, fue el conductor esperado y deseado en ese arranque. Generoso en dinámica, quirúrgico en los pases e inteligente para ocupar los espacios sin pelota. Socio ideal para Messi, lo más parecido a un Xavi o Iniesta, los cracks españoles que abastecen a La Pulga en el Barcelona. Se la daba redonda, entendía y sabía cómo entregársela a su compañero para que tuviera ventaja al recibir. En ese compacto quedó resumido todo su sello: un pelotazo de 40 metros para Dátolo, una falta (después de todo se movió como segundo volante central), una doble pared con Tevez, un remate desde media distancia y una barrida deslizante para cortar una contra peligrosa y mandarla al lateral. Lo único que le faltó para completar el combo fue ese tiro libre en buena posición (sobre la izquierda) que Messi estrelló contra la barrera.

La segunda versión de la Brujita fue casi exclusivamente batalladora, menos lujosa y panorámica, con pases cortos en vez de buscar profundidad. Estilo que se agravó con la salida de Maxi Rodríguez. Ahí, por derecha (aunque con tendencia a tirarse al medio), tenía que controlar a André Santos y Felipe Melo. Mantuvo su precisión y su inteligencia para aparecer por sorpresa, pero ya se había corrido del eje.

Diario Ole

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Bruja Ovacinada

Trató de ser el eje del juego y recibió aplausos

ROSARIO.- Con la precisión en sus toques como bandera, compartiendo con Messi las pelotas paradas, arrancando con libertad por el centro del campo en el primer tiempo, recostado como ocho en el arranque del complemento pero también volviendo al medio... Así se puede sintetizar la actuación de Juan Sebastián Verón en la noche de ayer con la camiseta de la Selección Argentina, donde hasta intentó con su pegada sorprender con remates desde afuera del área cuando tuvo la oportunidad.

A TODA PARED

La Brujita tuvo un arranque a toda pared, devolviendo de primera cuatro pelotas para hacer jugar profundo a la Selección en una jugada que casi termina en gol. Con la número 18 en la espalda, el volante de Estudiantes jugó suelto en la mitad de la cancha, bajando a pedir la pelota para luego abrir juego y buscar él mismo posición más adelantada en la cancha.

Brasil no se preocupó demasiado por "asfixiar" a la Brujita. Tanto que el jugador de Estudiantes casi siempre recibía la pelota y podía recorrer unos metros sin marca. Muy lejos del área, es cierto, pero con libertad al fin para tener panorama y meter pases a sus compañeros.

Antes del cuarto de hora trianguló con Maxi Rodríguez y Tevez, tirándose incluso al piso para conectar un balón, lo que valió aplausos para toda la jugada aunque finalmente no llevó mayor peligro a Julio César. Pero ya entonces se lo veía muy activo e inquieto a Verón, convirtiéndose en eje del equipo.

A los 26 minutos, desde la derecha, metió un tiro libre envenenado que Maxi Rodríguez intentó conectar y no pudo, amague que hizo pasar la bocha y la misma pasó cerca del arco de Julio César.

CAMBIO DE LUGAR

Con la salida de Maxi Rodríguez y el ingreso del Kun Agüero para la Brujita llegó el momento de ponerse en otro sector de la cancha. Así fue que apareció recostado sobre la derecha, en el puesto de número 8, tirando pases precisos por ese sector para el compañero que apareciera picando al vacío. Pero, claro, también aparecieron mayores obligación para el volante de Estudiantes a la hora de marcar, ya que tenía que dar una mano cuando los brasileños pasaban al ataque por allí.

Pasado el cuarto de hora la Brujita cometió una infracción que le valió la tarjeta amarilla. En definitiva, Juan Sebastián Verón cumplió una buena actuación, terminó acalambrado de tanto correr y hasta recibió aplausos de la gente.

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Otra vez fue Andújar y 10+

La única nota positiva que quedó tras los dos partidos de la Selección en la Eliminatoria fue el rendimiento satisfactorio de Mariano Andújar, nuevo inquilino de un arco que pedía un dueño a gritos. ¿Llegó para quedarse? Parece.

Desplazado Carrizo por su falta de continuidad en la Lazio, Diego apostó por el mejor arquero del fútbol doméstico y acertó en su elección. Sobrio, con carácter y aplomado durante la victoria ante Colombia, activo y sin responsabilidades en el 2-0 en Quito, el hombre de Estudiantes lució el arco como si lo tuviera entallado, justo a su medida. Otra vez, para Diego fue Andújar y 10+.

Diario Ole

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MARIANO ANDUJAR

Una actuación para que nadie le quite el puesto

Debut de Mariano Andújar en la selección, en un partido oficial. Tras la terrible goleada en Bolivia, Diego decidió sacar a Carrizo y eligió al arquero del Pincha, de excelente nivel en el fútbol argentino. Tras el juego, el arquero dijo, "me sentí muy tranquilo y con el respaldo, me voy conforme. Fue un partido duro, pero en el segundo tiempo mejoramos y pudimos ganar que era lo que queríamos para sumar".

En cuanto a su actuación, lejos de pasar un primer tiempo tranquilo, Andújar tuvo que lidiar con una defensa argentina insegura y con una ofensiva colombiana picante. Ya a los pocos minutos lo revolcaron dos veces: primero Marín con un derechazo desde 30 metros que le picó antes y casi lo complica y luego un tiro de Falcao que pintaba para centro y casi se le mete por arriba. Siguió con trabajo el arquero en una distracción del Cata Díaz que acabó en un mano a mano que Rentería no concretó porque el arquero achicó bien. Pasada la media hora y luego de cortar varios centros, Andújar se quedó con otro intento de Falcao en posición franca de gol.

En el segundo tiempo el arquero ya no tuvo tanto trabajo. Argentina corrigió cuestiones defensivas y con el gol a favor todo se calmó. Igualmente en cada pelotazo largo, en cada centro y en cada intento de media distancia, Andújar demostró que no le pesó el debut seleccionado.

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Uno por uno

MARIANO ANDUJAR (8): Tuvo un debut por demás auspicioso, en un puesto donde no hay abundancia. Tapó, con firmeza, varias pelotas de serio riesgo.

DANIEL DIAZ (5): Zafó por el gol, porque perdió continuamente en el mano mano y por cierta rudeza en la marca. Tuvo un error grosero que casi cuesta un gol.

MARTIN DEMICHELIS (5): Arriesgó mucho en la salida, fue a cortar siempre muy lejos y no transmitió la seguridad que se espera de él. Aportó energía.

GABRIEL HEINZE (4): Por su lado dio muchísimas ventajas. Tuvo poca ayuda de los del medio pero, individualmente también falló con imprecisiones peligrosas.

FERNANDO GAGO (3): Nunca encontró la posición. No se adaptó a jugar por derecha, Marín le ganó la espalda, al igual que Armero. Muy lejos de su nivel.

JAVIER MASCHERANO (8): Levantó muchísimo en el complemento, redondeando una actuación bárbara. Le enseñó el camino al equipo con su prestancia y entrega.

JONAS GUTIERREZ (5): Le vio la patente a Zúñiga en el primer tiempo, en el complemento revirtió la situación y se acomodó con mejor criterio. No lució.

JUAN SEBASTIAN VERON (5): No fue la manija. A veces se juntó bien con Messi y mandó el córner en el gol. Cuando se juntó con Mascherano, mejoró. Se ganó a la gente, que no lo silbó.

LIONEL MESSI (5): Sigue sin aparecer en el seleccionado como en Barcelona. Estuvo demasiado solo, sin ayuda, no rinde. Un par de arranques en el final.

SERGIO AGÜERO (3): No entró jamás en el partido. Una paralítica temprano lo hizo jugar condicionado, bastante sentido y debió dejarle su lugar a Diego Milito.

CARLOS TEVEZ (4): Hizo poco, apareció fugazmente en algunos pasajes pero sin generar desequilibrio. Corrió mucho, con energías pero sin claridad.

DIEGO MILITO: Mostró ganas pero no estuvo preciso. JAVIER ZANETTI: fue positivo su ingreso, para ocupar el lateral, no sólo para atacar sino para defender y contagiar su entusiasmo. NICOLAS BURDISSO: jugó pocos minutos, para defender el resultado; ingresó por Tevez denunciando las intenciones de bajar la persiana.

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ARGENTINA 1 - COLOMBIA 0

Y el arco se llenó.

Andújar debutó en la Selección y le dio seguridad a una defensa gelatinosa. Tuvo varias intervenciones clave.

En una Selección que jugó mal incluso en sus mejores momentos (no hay equipo, ay, pero tampoco hay idea de equipo) Mariano Andújar dio la talla de principio a fin: en su vertiente simbólica, en su vertiente conceptual y en su vertiente literal.

Intervino por primera vez al minuto de juego, sacando por arriba del travesaño un centro traicionero, y cerró la faena en el preciso instante que el árbitro Ortubé se llevaba el silbato a la boca para bajar los cortinados. 

Andújar lanzó ese derechazo furibundo hacia el fondo de la noche con la misma serenidad de lama de Katmandú con que había afrontado su debut absoluto en uno de los arcos más pesados del planeta. No hubo allí una novedad con todas las letras, desde el momento que hablamos de alguien que a los 20 años era el dueño del arco de Huracán, a los 22 ya andaba por el Calcio y a los 23 sobresalía en el Estudiantes campeón del Apertura 2006, pero sí la confirmación de que estamos en presencia de un tipo con mucho presente y con mucho futuro. La mención a la cédula no será caprichosa. Juran los gurúes futboleros que en ese puesto la madurez llega de los 28 años en adelante y hete aquí que el gigantón del Pincha recién cumplirá los 26 el próximo 30 de julio. Ya que estamos: que Andújar disponga de un físico privilegiado no supone su estación terminal sino más bien un don desde donde lanzarse hacia la excelencia. Es decididamente bueno en el juego aéreo, admitido, pero tiene asimismo piernas vigorosas, determinación, arrojo y, lo que es mejor, un pasmoso llenado del arco. Caminó, simplificó, tranquilizó, se lo vio más baqueano en el área grande y transmitió solvencia a una defensa de gelatina. Examen suficiente y aprobado. En Mariano Andújar hay un arquero de los de dormir tranquilos.

Olé

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EL ARQUERO DE ESTUDIANTES DEBUTO Y FUE FIGURA

Andújar, manos de hierro

Fue una noche de guantes blancos para Mariano Andújar. Le bastó un tiempo para justificar la decisión de Diego Maradona, la de entregarle la titularidad por encima de Juan Pablo Carrizo. No le temblaron las manos al arquero de Estudiantes y ratificó su buen momento en el torneo doméstico. Con un póker de tapadas, se hizo invulnerable para los colombianos.

En el puesto más ingrato, Andújar vivió un segundo en el infierno. Fue a los sesenta segundos, cuando todavía no había calentado sus palmas ni siquiera para bajar un centro. Se filtró Radamel Falcao por la cornisa del área y su remate, envenado, fue enviado al córner con la punta de sus dedos.

En todo momento, Andújar brindó seguridad. Y quizá la única jugada en la que dejó alguna duda fue sobre el cuarto de hora inical, cuando voló contra su palo derecho y dio rebote de un disparo de media distancia de Vladimir Marín. De todos modos, el remate era demasiado violento.

Un minuto después, tras un error de Cata Díaz, le achicó el arco a Wason Rentería, que de todos modos definió directo a su cuerpo. La última fue ante Falcao, otra vez. El delantero de River remató entrando al área y Andújar volvió a tapar con reflejos y elasticidad.

No pasó sobresaltos en el segundo tiempo el número uno. Es que Colombia perdió peso ofensivo.

"Me sentí muy cómodo con el apoyo de los muchachos y muy emocionado en los primeros minutos", afirmó el arquero. Y añadió: "Creo que nos acomodamos y fuimos manejando el partido en el segundo tiempo. De local, no podemos dejar ni un punto. Ganar fue importante". Tanto como lo fueron sus virtudes.

Clarín

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