
Categoría: Libertadores 2009
Se besa y no se toca.
Ya con la Copa Libertadores en manos del gran capitán, Juan Sebastián Verón, la fiesta es interminable. Allá, con la Brujita en andas dando la vuelta olímpica. En La Plata, con las calles tomadas y teñidas de rojo y blanco. Y en cada rincón donde hay un hincha del Pincha. Inolvidable: ¡Estudiantes campeón de la Copa tras 39 años!
Es eso que soñaste durante tantos años, que viste en fotos en blanco y negro, que te contó el abuelo, que escuchaste mil veces: es Estudiantes campeón de América. Es Estudiantes campeón de la Copa Libertadores. Otra vez, como hace 40 años, como en aquellos tiempos de Zubeldía y de Verón. Pero del otro Verón. No éste que se abraza con todos, que no para de recibir abrazos, que llora de emoción con la camista del Ruso Prátola sobre la piel, con la lágrima suelta y rodando por las mejillas.
Es eso que soñaste durante tantos años, que pensaste que nunca iba ser real en aquellos tiempos en la B, y sin embargo ahí está otra vez en la manos de un Verón. Y brilla. Como brilló Estudiantes, primer equipo que sale campeón tras entrar al torneo en el repechaje. Sí, claro, porque el año de Estudiantes arrancó el 2 de enero, primero que nadie, y terminó recién hoy con la Copa más querida en las manos. Jugó 16 partidos, 16 finales en su sentido más literal, y por eso ahora son todas lágrimas.
El desahogo llegó tras 90 minutos de mucha seriedad, de un planteo cojonudo, de un coraje a prueba de brasileños (y eso que eran mucho), de un temple de acero para mantener la mente en positivo incluso tras el gol de Cruzeiro, de un corazón gigante para dar vuelta el partido y mantenerlo con pulso firme hasta el final. Por eso, claro, el festejo es todo tuyo, León.
Leandro Desábato, en contra de su valla, a los 6 minutos del complemento, anotó el gol del equipo de Belo Horizonte, pero el "pincha" lo pudo dar vuelta con tantos de Gastón Fernández, a los 12 del mismo período, y Mauro Boselli, a los 27.
Estudiantes, que en la ida igualó 0-0 como anfitrión, volvió a ganar este trofeo después de 39 años y logró así su cuarta Libertadores, con absoluta justicia, porque fue superior a su rival, lo manejó con experiencia y nunca se dejó pasar por encima pese a jugar como visitante ante más de 70 mil hinchas locales.
ESTUDIANTES
21-M. Andújar (5): Los primeros 45' descansó. Después, no dio seguridad: Silva lo sorprendió; cuando quiso cortar el centro se la sirvió a Kleber, que le perdonó la vida; como Wellington.
3-C. Cellay (5): Controlado en defensa. Con poco despegue, apenas un centro que le taparon.
14-R. Schiavi (5,5): Arrancó muy metido en el rol de recio. A los 6' ya había bajado a dos, y a los 25' tenía amarilla. Reventó una que quemaba, y cortó dos intentos.
2-L. Desábato (6,5): Firme y tranquilo atrás. En ataque, clavó un cabezazo bárbaro que le ahogó muy bien Fábio.
16-G. Ré (5): No subió mucho, pero en la marca puso hasta la cabeza.
8-E. Pérez (5): Fábio le tapó el 1-0. Buen socio para Verón hasta que se apagó.
22-R. Braña (6,5): Empezó impreciso y falto de tiempo, y se acomodó.
11-J. S. Verón (7): Importante en la recuperación y por su pegada. Tuvo dos remates milimétricos y el arquero le dijo que no.
23-L. Benítez (6): Un centro que salvó Paraná, un pase exquisito para la Gata y otro para Boselli. Fino en ataque, poco preciso en el toque.
10-G. Fernández (6,5): Era el hombre clave. Los brasileños lo sabían y le hicieron marca personal. Tuvo una y la despilfarró.
17-M. Boselli (5): Casi el único punta. Un mano a mano con el arquero que, obvio, ganó Fábio.
18-M. Núñez (4): Nada.
7-J. Salgueiro (-): Una falta y un derechazo cruzado que se fue por poco.
Si bien en un principio se había especulado que la decisión de Caldera de continuar jugando al fútbol iba a depender de cómo le fuera en esta final de Copa a Estudiantes, finalmente lo convencieron y por eso el delantero postergó su retiro.
Cabe recordar que José Luis Calderón fue integrante del plantel que se coronó campeón del Apertura 2006, aunque luego decidió irse a Arsenal debido a que Diego Simeone no le garantizaba la titularidad. Pero claro: luego el Cholo dejó al Pincha para agarrar River y entonces el operativo retorno se puso en marcha y rápidamente Caldera regresó a Estudiantes.
Claro que este año no fue titular y sus participaciones en el equipo de Astrada primero y Sabella después fueron casi exclusivamente cuando los entrenadores ponían un equipo muletto en cancha. Aunque Calderón siempre sumó para el grupo, hizo banco sin chistar y cuando le tocó la chance estuvo a la orden del técnico.
En tanto, al conocerse la noticia de que está acordada la venta de Rodrigo Braña a Tigres de México, que también quiere el regreso de Gastón Fernández, seguro que los hinchas albirrojos lamentarán el adiós del Chapu, un jugador símbolo de Estudiantes.
LLEGO, PERO LE FALTO
Cuatro veces llegó a fondo el Pincha a lo largo del primer tiempo. Un tiro libre de Verón que el arquero sacó por arriba, una entrada de Enzo Pérez que Fabio levantó con un manotazo, una corrida de Gastón Fernández que no encontró el hueco para definir y otro pelotazo de la Brujita desde afuera del área que el golero capturó en el ángulo.
Lo suficiente como para justificar una diferencia, porque Cruzeiro no pudo desarrollar jugadas en ataque. Por lo general se mostró ordenado en el fondo el conjunto brasileño, que incluso llegó a manejar la pelota en la zona media. Pero asustar a Andújar, jamás. Amenazó un par de veces con remates largos, que siempre se quedaron en el camino.
Al equipo que dirige Sabella le costó manejar el juego, porque debió presionar adelante y a la vez cuidarse del contragolpe de un equipo que, por esa vía, definió más de una vez. Pero no desesperó, y con paciencia, esperando disponer de alguna jugada con pelota parada, eso que practicó en la previa sabiendo que enfrentaba a una defensa que no brinda garantías en este sentido, esperó el mejor momento para atacar.
No levantaron vuelo los centros de Benítez, pero logró filtrar pases en profundidad para las corridas de Pérez por la derecha y Gastón Fernández por la otra punta. La defensa de los visitantes no se mostró firme por afuera, y con esas jugadas Estudiantes terminó dejando una mejor imagen durante una primera etapa muy cortada por faltas que interrumpieron muchísimo el juego.
Un detalle este, el de las faltas, que pintó las características de un encuentro en el que los dos, antes que nada, y atentos a los antecedentes, se cuidaron de mantener el arco propio en cero. Con objetivos por demás claros: Cruzeiro tapando a Verón, Estudiantes cuidándose de la dupla Kleber-Wellington Paulista.
CRECIO EL ARQUERO
Si la actuación de Fabio había sido importante en los primeros 45 minutos, qué decir de las dos pelotas que tapó ni bien comenzado el segundo tiempo. Primero a Boselli, que le llegó volcado por izquierda. En la siguiente a Desábato, que conectó de cabeza un córner lanzado por Benítez desde la izquierda. Un pase en profundidad y una jugada con pelota parada, igual que las anteriores.
Salió con todo el conjunto albirrojo, pero atención que Cruzeiro apuró más que antes cuando pasó la mitad del terreno. Y a los 6 minutos, con una típica jugada de laboratorio, desacomodó a la defensa que terminó sufriendo con un centro lanzado desde la derecha para la entrada de Wellington Paulista, que no pudo resolver porque Desábato lo movió justo.
Pintaba para un tramo final de arco a arco, pero no. Otra vez el juego se empezó a interrumpir, sobre todo por faltas del conjunto brasileño. Algunas graves, como una de Ramires a Verón, que abrió su pómulo izquierdo. Y así, con más corazón de buen juego, Estudiantes trasladó el juego a cabo de Cruzeiro, que aguantó como pudo y salió con pelotazos largos.
Increíble el gol que se perdió Kleber a los 34 minutos, después de un manotazo de Andújar para frenar una pelota cruzada desde la izquierda. Y otro tanto la situación que dejó pasar Wellington Paulista a los 38. Estudiantes quedó por un momento contra las cuerdas, a pesar de la última corrida de Salgueiro, con el final a la vista, que terminó con la pelota saliendo junto a un palo.
El goleador está feliz tras haber eliminado a Nacional pero no se conforma: "Nos merecemos más", sostuvo.
El goleador de Estudiantes de La Plata Mauro Boselli destacó esta noche que una de las grandes virtudes de su equipo es la actitud y anticipó que tratarán de ratificarlo en la final de la Copa Libertadores de América, la que afrontarán a partir de la semana próxima ante un adversario brasileño.
"Este es un equipo que tiene mucho huevo y lo demostramos día a día. Esperemos demostrarlo también la final", remarcó Boselli, tras los dos goles que convirtió para la victoria por 2-1 ante Nacional en el mítico Estadio Centenario de Montevideo.
Para Boselli, en este desquite ante los uruguayos "había que jugar a muerte y aprovechar las chances" que se presentaran, y todo salió como pretendían Alejandro Sabella y sus muchachos. El ex Boca, además, subrayó el valor que tiene haber conseguido el boleto a pesar de la ausencia del notable Juan Sebastián Verón, el emblema que quedó al margen de este partido por una distensión en el gemelo izquierdo. "Seba Verón es muy importante para nosotros, pero somos un gran equipo y demostramos que también podemos jugar sin un gran jugador como es él".
De cara a lo que se viene, el delantero sostuvo que le resulta indistinto jugar la final ante Gremio de Porto Alegre o Cruzeiro de Belo Horizonte. "Son dos rivales durísimos, queremos hacer un buen trabajo porque este equipo se merece mucho más", concluyó.


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¡Aguante el Pincha!

