Estudiantes perdió la punta pero le queda una chance más
La ecuación no le cerró por ningún lado ayer a Estudiantes. Esperaba un resultado final con signo positivo pero le dio negativo y el empate, como nunca, tuvo sabor a poco, tirando a nada. La victoria -agónica- de Argentinos ante Independiente hizo variar las posiciones en la punta del Clausura, donde manda ahora el "Bicho", que está un punto arriba del "Pincha" (38-37), con los últimos 90 minutos por disputarse.
El equipo de Sabella dependía ayer de sí mismo, pero ni con once primero, ni con diez después, tras la expulsión de Juan Sebastián Verón, le hizo recobrar aquella confiabilidad de no hace mucho. La actitud de su referente máximo, sin duda, por aplicarle un golpe en el rostro a Martín Rivero, sobre la media hora del primer tiempo, que motivó su expulsión por parte del árbitro Federico Beligoy, dejó pocos menos a su equipo sin timón y, para colmo, siempre fue a chocar contra un sólido fondo centralista.
Otra vez Estudiantes resultó un equipo más efectista que efectivo, aunque hay que ponderarle su firme actitud de dejar todo en la cancha, y resultó realmente conmovedora la entrega de los que quedaron en cancha y los que luego llegaron desde el banco.
Pero tuvo problemas para progresar en campo enemigo, le costó horrores generar situaciones de gol (no fueron más de tres en 90') y más allá que el rival lo atacó poco, igualmente con aislados contragolpes y, al final, con un par de centros, puso en aprietos la estabilidad de la valla defendida por Orión.
Sin Verón, con la carga de nervios de comprobar que tanto esfuerzo no le permitía mover en tanteador, un poco para rearmar al equipo Sabella puso para el segundo tiempo a Maxi Núñez en lugar de Gastón Fernández (siempre estuvo en posición adelantada), en especial para reencauzar el juego del medio hacia adelante.
Núñez fue por la derecha. Benítez se volcó a la izquierda. Sosa pasó a ser el enganche y Boselli fue bien de punta. Flotando por todo el frente quedó Pérez y, por si fuera poco, la gente del fondo buscó desprenderse, aún dejando espacios que el rival podía explotar.
Pero igualmente no pudo herir a un equipo rosarino bien parado y que respondía tanto se lo atacara por arriba como por abajo. Esa impotencia local quedó reflejado en este dato estadístico: el primer remate al arco fue a los 20' y vía Sosa, desde fuera del área.
Pero mientras las noticias que llegaban desde La Paternal eran buenas, el empate seguía sentándole bien a Estudiantes, que igualmente con su gran paciencia esperaba su oportunidad. Estaba claro que en algún momento, y por cualquier circunstancia algún hombre iba a quedar cara a cara con el arquero Galíndez.
Y dispuso ciertamente de ellas, pero las desaprovechó. Seguramente porque el cansancio está haciendo de las suyas en los jugadores y la orden que baja del cerebro no tiene igual respuesta en las piernas. Lo tuvo Sosa pero tapó el golero visitante. También Boselli, en otro partido errático, y Galíndez tapó con sus piernas y finalmente el triunfo le quedó servido al ayer capitán Desábato, pero el Chavo, desde el punto del penal, elevó el remate por sobre el travesaño.
Cuando Beligoy pitó el final Estudiantes seguía puntero. Pero en el trayecto de los jugadores del centro del campo al camarín la realidad se modificó abruptamente y la punta cambió de manos en forma dramática.
El gran desafío que le queda a Estudiantes (otro más, y van...) es saber como se acomoda nuevamente tras sufrir semejante golpe. Anímica y físicamente el grupo ha sufrido un simbronazo y justo en el momento clave la moneda le cayó seca cuando había pensado en cara. Y deberá ir a Santa Fe sin Verón, nada menos, y sabiendo que tendrá que hacer lo suyo pero ya no depende todo de sí. Y, encima, el jueves se cruzará con el Inter, en el Beira-Río de Porto Alegre, donde tendrá que dejar otra vez todo para llegar bien parado a la revancha de la otra semana.
"Es una lucha", como diría Francella, pero Estudiantes, aún golpeado, va seguir dando pelea. Y un León herido es capaz de cualquier cosa. Por eso, no lo den todavía por muerto.


